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Marcos: ¿Qué nos impide ver a Jesús?

¿Qué nos impide ver a Jesús?
ISA
Por ISA
      11-08-28
[44 min]

Introducción

Hay dos grandes grupos de personas que cuando Jesús vino, se opusieron a su misión: los religiosos y los sin religión. A pesar de lo que algunos creen, los religiosos siempre se han opuesto a Jesús tanto como aquellos que dicen no tener ninguna religión. ¿En qué grupo te sientes más representado? En esta sección Jesús enseña que tanto los que tienen una religión como los que no la tienen poseen un denominador en común: la incredulidad. Jesús reconoció esa incredulidad en su entorno y la reconocería en el nuestro. El llamado que le hace a sus discípulos es a no ser influido por ella y permanecer en sus palabras.


 

Pasaje de la Biblia – Marcos 8:11-30 (Nueva Versión Internacional)

11 Llegaron los *fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para ponerlo a *prueba, le pidieron una señal del cielo.12 Él lanzó un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué pide esta generación una señal milagrosa? Les aseguro que no se le dará ninguna señal.»13 Entonces los dejó, volvió a embarcarse y cruzó al otro lado.

14 A los discípulos se les había olvidado llevar comida, y sólo tenían un pan en la barca.
15 Tengan cuidado —les advirtió Jesús—; ¡ojo con la levadura de los *fariseos y con la de Herodes!
16 Ellos comentaban entre sí: «Lo dice porque no tenemos pan.»17 Al darse cuenta de esto, Jesús les dijo:
—¿Por qué están hablando de que no tienen pan? ¿Todavía no ven ni entienden? ¿Tienen la mente embotada?18 ¿Es que tienen ojos, pero no ven, y oídos, pero no oyen? ¿Acaso no recuerdan?19 Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos recogieron?
—Doce —respondieron.
20 —Y cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿cuántas cestas llenas de pedazos recogieron?
—Siete.
21 Entonces concluyó:
—¿Y todavía no entienden?
22 Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas le llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara.23 Él tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Después de escupirle en los ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó:
—¿Puedes ver ahora?
24 El hombre alzó los ojos y dijo:
—Veo gente; parecen árboles que caminan.
25 Entonces le puso de nuevo las manos sobre los ojos, y el ciego fue curado: recobró la vista y comenzó a ver todo con claridad.26 Jesús lo mandó a su casa con esta advertencia:
—No vayas a entrar en el pueblo.
27 Jesús y sus discípulos salieron hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. En el camino les preguntó:
—¿Quién dice la gente que soy yo?
28 —Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los profetas —contestaron.
29 —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
—Tú eres el *Cristo —afirmó Pedro.
30 Jesús les ordenó que no hablaran a nadie acerca de él.

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