Creemos Nuestra Iglesia

Creemos

creemos
ISA
Por ISA

Los cristianos de hoy somos poseedores de convicciones que no las hemos inventado nosotros. Creemos en verdades que poseen más de 4 mil años. A través de toda la historia creyentes han amado al Dios de la Biblia, seguido los pasos del carpintero de la cruz y sido apasionados por el poder del Espíritu Santo. Incluso, muchos de ellos prefirieron derramar sus propias vidas antes que tranzar o negar el mensaje que sostenían en sus corazones y labios. En esta sección queremos agradecer a Dios por no ser un Dios silencioso e inalcanzable. Queremos darle gracias por Su palabra y por revelar su gloria en Su Hijo Jesucristo. Y queremos dar gracias a Dios por todos los hermanos y hermanas que, a través de las edades, mantuvieron, guardaron, cuidaron el precioso tesoro de la Fe para que futuras generaciones como las nuestras pudieran conocer al Dios vivo y verdadero. Esperamos, por la gracia de ese mismo Dios que los mantuvo a ellos, ser capaces de predicar ese mismo mensaje a nuestra gente en nuestro tiempo.

Entonces, ¿qué significa esto?


 

¿Qué es la Iglesia Anglicana?

Una Iglesia Histórica

Los libros escolares de historia suelen decir que la Iglesia Anglicana fue inventada por Enrique VIII para legitimar su divorcio. No obstante, debemos decir que la participación de Enrique VIII en la vida de la Iglesia Anglicana consistió en independizarla de la jurisdicción romana. La Iglesia se encontraba en un proceso de reforma que culminaría en el tercer reinado posterior al citado Enrique.
Tan antigua es la presencia del cristianismo en Gran Bretaña, que algunas tradiciones dicen que su fundador fue José de Arimatea, e incluso hay otras que sugieren un viaje misionero del propio San Pablo como origen del anglicanismo.
Sea como sea, el primer hecho histórico que podemos mencionar es la presencia cierta de tres obispos ingleses en el Concilio de Arles, celebrado el año 313.

Una Iglesia Reformada

El redescubrimiento de la doctrina de la justificación por la fe por parte de Lutero echó a andar un proceso de reforma de la anquilosada iglesia medieval, sobrecargada de penitencias, peregrinaciones, ayunos, absoluciones, austeridad, misas, reliquias, indulgencias y tantas otras actividades que daban cuenta de su intención de alcanzar la salvación por medio de las obras humanas.
Con el antecedente de Juan Wycliff, quien ya había hecho traducir la Biblia al inglés, la Iglesia de Inglaterra era campo propicio para recibir este redescubrimiento, al influjo del cual brotó una gozosa libertad espiritual imposible de ser contenida por las formas medievales.
La ley que negaba la supremacía papal, presentada por el rey al Parlamento en 1534, dio inicio a la Reforma de la Iglesia en Inglaterra.

Una Iglesia Bíblica

El único avance en tiempos de Enrique VIII fue la provisión de biblias en inglés para cada iglesia local. El ímpetu reformador se produce bajo Eduardo VI, período en el cual el entonces Arzobispo de Canterbury, Tomás Cranmer, elabora el “Libro de Oración Común” cuyo origen y propósito es la búsqueda y establecimiento de la verdad bíblica en la vida de la iglesia y de los creyentes. Este libro y sus ediciones posteriores han impreso en el anglicanismo su carácter distintivo.

Una Iglesia Comprensiva

Los sufrimientos propios del proceso reformador impulsaron a la Reina Isabel I a darle a la Iglesia un carácter comprensivo y tolerante “no inquiriendo demasiado en las consciencias”. Los 39 Artículos de Religión, aprobados en 1562, definieron los límites de esta política comprensiva, estando la Iglesia dispuesta a la permanente revisión de su teología y de su práctica a la luz de las Sagradas Escrituras.
La expansión de la Iglesia Anglicana todo el mundo, penetrando en las más variadas culturas, ha sido posible gracias a ese espíritu comprensivo que, confiando en la autoridad del Espíritu Santo, evita forzar a sus fieles una conformidad absoluta.

Una Iglesia Católica y Protestante

La Iglesia Anglicana se considera a sí misma parte genuina de aquella verdadera iglesia, la Iglesia universal, que en todas partes y por todos los siglos ha confesado a Jesús como su Señor y Salvador, no olvidando nunca que la tradición eclesiástica es inferior a la tradición apostólica contenida en la Escritura. Y es precisamente este punto el que explica su protestantismo: no como oposición al catolicismo original sino como su salvaguardia, pues conservar el valor autoritativo de la tradición apostólica es precisamente el objetivo de la Reforma protestante.

Una Iglesia Sudamericana

No detallaremos aquí la gran obra del anglicanismo en Brasil y otras zonas del norte de Sudamérica, sólo daremos un panorama de su participación en el cono sur, en donde además de establecer capellanías inglesas en varias ciudades, inició una sacrificada labor entre los nativos de la Patagonia, del Chaco y de la Araucanía.
El capitán Allen Gardiner llega a Chile en 1838 con el proyecto de llegar al pueblo mapuche. Las dificultades le imponen un cambio de objetivo, trasladándose a Tierra del Fuego, a la tierra de los yaganes. En 1851, el entregaría su vida por Cristo, muriendo de hambre en esas lejanías. Pero la Sociedad Misionera para Sudamérica (SAMS) que fundara en 1844 para sostener su empresa misionera permanecería y daría frutos. La inspiración provocada por su compromiso causó que se hicieran muchas ofrendas: tanto materiales como vidas consagradas a la misión. La misión al Chaco, de Barbrooke Grubb (1890), y la misión araucana, de Carlos Sadlier (1894) han seguido hasta hoy, y su influencia en el campo de la educación, la salubridad y el desarrollo son, junto con la obra evangelizadora, un testimonio de su entrega.
En 1958, en la Conferencia de Lambeth, los obispos de la Comisión Anglicana recomendaron la extensión de la misión evangelizadora más allá de los indígenas: a todos los que no conocían a Cristo. En respuesta a este desafío vemos que Brasil y el cono sur de América se han desarrollado al punto de llegar a ser provincias autónomas, en tanto que las diócesis de Centroamérica avanzan rápidamente hacia ello, aumentando el número de sus congregaciones y la ordenación de ministros nacionales.


 

Introducción a Los 39 Artículos de la Religión

Los 39 Artículos de Religión, que expresan la doctrina oficial de la Iglesia Anglicana de Chile, tomaron, para todo efecto práctico, su forma actual en el año 1571 en Inglaterra. Fueron la obra de un movimiento teológico que abrazó el enfoque bíblico de la reforma y quiso excluir enseñanzas incompatibles con la revelación bíblica provenientes tanto de la iglesia medieval como de algunas tendencias radicales de la reforma. No son un compendio pleno o sistemático de creencias, sino una declaración de la postura de la Iglesia inglesa sobre algunos de los puntos principales que fueron discutidos en aquel tiempo.

Su propósito fue mantener la unidad de la Iglesia Anglicana en Inglaterra y Gales, evitando el exceso de diversidad y fortaleciendo el común acuerdo sobre la religión verdadera. Al no haber sido revisados por más de 400 años — salvo para adecuar al contexto actual fuera de Inglaterra los art. XXXVI y XXXVII sobre las relaciones con las autoridades civiles —, los Artículos reflejan el ambiente de su época en que la polémica se desarrollaba en paralelo con el estudio crítico. Esto explica la forma severa en que se formulan algunas de las críticas contra los abusos romanos.

Por siglos desde su aprobación oficial en 1571, los ministros de la Iglesia Anglicana hicieron una declaración de asentimiento a los Artículos con ocasión de su ordenación y nombramiento a cargos pastorales. En muchas partes — provincias — de la Comunión Anglicana durante los últimos cincuenta años, la forma de asentimiento ha sido modificada a fin de que represente la aceptación general de los principios resumidos en ellos en vez de la ratificación al pie de la letra de cada afirmación específica. En Chile, se ha retenido deliberadamente una forma de asentimiento específica por considerar que ésta es un requisito de mucha importancia para la protección de una doctrina pura y sana en la Iglesia.

La lectura y el estudio de los artículos también pueden ser de mucho provecho para todos los miembros de la Iglesia para clarificar y enfatizar la enseñanza bíblica de la Iglesia Anglicana sobre los temas que se tratan.. Dicho esto, es necesario agregar que es preciso complementar sus enseñanzas para resolver cuestiones que fueron ignoradas en aquella época y algunos artículos necesitan de interpretación para hacerles relevantes para las circunstancias de hoy, p.ej. el art. XXI sobre los Concilios Generales.

En cuanto a sus énfasis principales, los Artículos pueden dividirse en la manera siguiente [Los números entre paréntesis después de cada grupo señalan algunos artículos que tienen relación especial con asuntos más pertinentes en el día de hoy]:

A.     1-5       El Dios Trino y Uno (1, 2, 4)
B.     6-8       La Regla de la Fe (6)
C.     9-18     La Vida Cristiana Personal (9, 15, 18)
1.     9-14       La Justificación
2.     15-18     La Santificación
D.     19-36   La Vida Cristiana en la Comunidad de la Iglesia (20, 25, 28)
1.     19-24     La Iglesia y el Ministerio
2.     25-31     Los Sacramentos
3.     32-36     Problemas de Disciplina en la Iglesia
E.     37-39   Iglesia y Estado.

Gran número de nuestros artículos — 25 de ellos — son aceptados en su forma original como norma de doctrina de las Iglesias Metodistas y Metodistas Pentecostal.

El Artículo 34 contiene una declaración que es especialmente importante para el desarrollo y crecimiento de la Iglesia Anglicana en las repúblicas Sudamericanas. Enfatiza el derecho de cualquier Iglesia nacional de ordenar, modificar y dejar de usar cualquier ceremonia o rito de la Iglesia que haya sido instituido por las autoridades humanas para adecuar su culto para la edificación según sus necesidades particulares.

Artículos 1-5: El Dios Trino y Uno

Estos artículos expresan la compresión bíblica ortodoxa y tradicional de la Iglesia de la naturaleza de Dios en su carácter esencial y su perfecta manifestación en Jesucristo.

Estas declaraciones son comunes a todas las ramas de la Iglesia de Cristo, pero muchas sectas modernas enseñan ideas radicalmente diferentes acerca de Dios y niegan el fundamento básico de la fe Cristiana. Los Mormones, los Testigos de Jehová y la Ciencia Cristiana, no aceptan que Jesucristo es plenamente Dios.

Otras tendencias, como por ejemplo, los Unitarios, Sólo Jesús y el Baha’ismo niegan la personalidad y deidad plena del Espíritu Santo, mientras muchos más no aceptan la autoridad absoluta de las enseñanzas del Hijo de Dios en sus vidas.

Artículos 6-8: La Regla de la Fe

Estos definen la fuente fundamental y final de autoridad en cualquier asunto de religión y la ubican en la Biblia.

Esto es particularmente importante en la actualidad en América del Sur, cuando por una parte, la Iglesia Romana sigue insistiendo en su derecho absoluto a definir y expresar asuntos de la fe Cristiana, mientras que por otra parte un número creciente de personas considera que ellas mismas tienen la autoridad y derecho de escoger lo que van a creer. Lo expresan diciendo: “¡Tengo fe a mi manera!”.

Ni la iglesia ni el individuo pueden adjudicarse el saber la verdad absoluta de Dios, excepto hasta donde ambos son específicamente instruidos por la enseñanza de la Palabra de Dios y se basan firmemente en ella.

Artículos 9-18: La Vida Cristiana Personal

  1. La Justificación (9-14):
    Comenzando con la naturaleza del pecado, estos artículos enseñan que los seres humanos no pueden lograr su propia salvación. La predisposición hacia el pecado es una característica universal y fundamental de la naturaleza humana. Ponen énfasis en el hecho de que una fe viva en Jesucristo es el único camino a la salvación. Esta no puede ser jamás premio al mérito nuestro, sino que todo es el resultado del favor inmerecido de Dios hacia nosotros.
  2. La Santificación (15-18):
    El cristiano convertido y comprometido es todavía un pecador: caerá y tendrá que arrepentirse. Las buenas obras deben caracterizar el comportamiento cristiano, pero nunca pueden proveernos méritos que justifiquen nuestra salvación. La forma pastoral en que el art. XVII trata el tema complicadísimo de la predestinación es digno de elogió; pero tal vez el artículo más relevante para hoy sea el que lo sigue en que se enfatiza de nuevo que ni las buenas intenciones ni las buenas obras serán suficientes para conseguir la salvación: ésta se encuentra solamente en Cristo.

Artículos 19-36: La Vida Cristiana en la Comunidad de la Iglesia

Su propósito fue el de clarificar la enseñanza bíblica en contraste con la enseñanza de la Iglesia de Roma por un lado y de los Anabaptistas por el otro lado. En algunos casos se hace referencia a doctrinas y prácticas específicas.

  1. La Iglesia y el Ministerio (19-24)
    En particular tratan las limitaciones de la Iglesia como institución humana que puede errar. La Iglesia organizada tiene una autoridad legítima en asuntos secundarios de gobierno y práctica de la adoración, pero tal autoridad es siempre secundaria a la Palabra de Dios. Por esta razón no puede introducir nuevas doctrinas o demandar fe en cosas que la Escritura no enseña claramente.

Una de las funciones de la Iglesia es mantener el debido orden en el ministerio y nadie debe ejercer un ministerio solamente porque él siente un llamado: este debe ser ratificado por la comunidad.

  • Los Sacramentos (25-31)
    Esta sección trabaja temas que eran muy controversiales. Los sacramentos dependen de la gracia de Dios por su intermedio el Señor obra en el cristiano. Queda claro que, para los anglicanos, son solamente dos los sacramentos instituidos por nuestro Señor. Además, aunque su eficacia depende de la gracia de Dios, es preciso usarlos dignamente y con fe para poder conseguir plenamente los beneficios que ellos significan. El tema de la Santa Comunión fue tan discutida que fue necesario dedicar cuatro artículos a él.
  • Problemas de Disciplina en la Iglesia (32-36)
    No hay un tratamiento competo, sino que se define la respuesta anglicana a cinco problemas específicos: los clérigos tienen derecho a casarse; la excomunión y sus consecuencias prácticas; las tradiciones de la Iglesia; normas para doctrina sana, y la validez de las ordenaciones anglicanas.

 

Artículo 37-39: Iglesia y Estado

Estos artículos finales ayudan a definir las distintas esferas y jurisdicciones de las autoridades civiles y eclesiásticas. Dadas las grandes diferencias entre las condiciones sociales y políticas del siglo XVI y del XXII, es la sección que necesita de más complementación que cualquier otra.

En oposición a algunos anabautistas y reformadores radicales, se consagra el derecho individual a la propiedad privada y se clarifican algunos asuntos y prácticas que pueden causar problemas a las conciencias del pueblo Cristiano: en particular el tomar las armas en defensa de su propio país y el uso de juramento en el caso de procedimientos legales.


 

Historia de la Iglesia Anglicana

La presencia anglicana en Chile se remonta a los años 1830, con la llegada del capitán inglés Allen Gardiner, quien tenía la visión de evangelizar a los indígenas en el sur. También por esa época, las pequeñas pero influyentes comunidades británicas obtienen permisos oficiales para celebrar discretos cultos en los consulados y en los buques ingleses. La primera iglesia construida es la de St. Paul’s en Valparaíso, que inauguró sus servicios en 1869.

Organización:

En la actualidad la Iglesia Anglicana en Chile constituye una “Diócesis”, la que pertenece a la Provincia del Cono Sur de América, junto con las diócesis de Argentina, Argentina Norte, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay. Las provincias anglicanas son autónomas, pero están unidas por lazos de afecto y lealtad con la Comunión Anglicana -como se le llama al anglicanismo en el mundo- y con el Arzobispo de Canterbury. El Arzobispo convoca, cada 10 años, a la Conferencia de Lambeth, en Canterbury, Inglaterra. Esta es una reunión de todos los obispos anglicanos y tiene un carácter consultivo.

La Iglesia Anglicana tiene como máxima autoridad el Sínodo, instancia que reúne a miembros laicos y clérigos, representando a las iglesias de las distintas regiones del país.

El Sínodo se celebra cada tres años. Este elige una “comisión permanente” que se reúne tres o cuatro veces al año.

Liderazgo:

En el ministerio, se consideran las órdenes tradicionales de la Iglesia cristiana: Obispos, Presbíteros y Diáconos. Cada Iglesia local tiene un pastor a quien reconoce como la autoridad que encabeza los aspectos espirituales y ministeriales. Los obispos son elegidos mediante un proceso de selección y consulta, que finalmente dirime un Colegio Electoral, de amplia representación. En Chile hay también un Obispo auxiliar para la zona sur, el Revmo. Abelino Apeleo Puel.

Los asuntos administrativos de cada iglesia, son velados por un Concilio (compuesto de cinco o más personas) que se elige democráticamente entre los miembros.

Cada iglesia contribuye a la Diócesis para financiar los gastos episcopales, administrativos, provinciales y de Educación Teológica.

Membresía:

Consideramos el bautismo* como el inicio de la vida cristiana y bautizamos también a los hijos de padres creyentes, comprometidos con llevarles paso a paso hacia una fe madura. Posteriormente, la persona puede “confirmarse”.

La confirmación es una ceremonia muy significativa, presidida por el Obispo, en la que la persona se compromete con Cristo y renueva las promesas de su bautismo.

A través de ella, también, la persona pasa a ser miembro pleno de la iglesia, con derecho a votar en las asambleas.

*Aceptamos el bautismo efectuado con agua y en nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, de modo que quienes fueron bautizados en otras iglesias cristianas y se comprometen con Cristo en nuestra iglesia, no son obligadas a re-bautizarse.

Extensión:

Existen en el país aproximadamente 80 congregaciones, desde Arica hasta Punta Arenas. Los grandes centros urbanos en Santiago y Valparaíso, como también las dispersas congregaciones rurales en la zona de la Araucanía, concentran la mayor parte de nuestra membresía.

Consagraciones:

Cada año, nuevos diáconos y presbíteros completan su periodo de formación y de estudios para dedicarse, en tiempo completo o parcial, al servicio de las iglesias en nuestro país.


 

Credo de los Apóstles

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único hijo, Señor nuestro,
que fue concebido por el Espíritu Santo,
nació de María virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado.
El descendió al lugar de los muertos,
y al tercer día resucitó, subió al cielo;
está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso,
de donde vendrá a juzgar a los vivos ya los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa iglesia universal,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la resurrección del cuerpo y la vida eterna.
Amén.

Acerca del Autor

ISA

ISA

Leave a Comment

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.