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Una vida transformada: De enemigo a amigo

Una vida transformada_2 - copia
ISA
Por ISA
      Una vida de adoración - Disfrutando Su palabra

Introducción

Recibimos a Juan Esteban Saravia, pastor de la Iglesia Cristo Redentor de Ñuñoa que nos compartió la palabra de Dios. El fue uno de los predicadores en la conferencia Desafio el año pasado y estamos seguros que este sermón será de beneficio para tu vida.

Lectura Biblia – Hechos 9:1-19

1 Mientras tanto, Saulo, respirando aún amenazas de muerte contra

los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote

y le pidió cartas de extradición para las sinagogas de Damasco.

Tenía la intención de encontrar y llevarse presos a Jerusalén a todos

los que pertenecieran al Camino, fueran hombres o mujeres.

En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo

relampagueó de repente a su alrededor.

Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía:

—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

—¿Quién eres, Señor? —preguntó.

—Yo soy Jesús, a quien tú persigues —le contestó la voz—.

Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer.

Los hombres que viajaban con Saulo se detuvieron atónitos,

porque oían la voz pero no veían a nadie.

Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos no podía ver,

así que lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.

Estuvo ciego tres días, sin comer ni beber nada.

10 Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor llamó en una visión.

—¡Ananías!

—Aquí estoy, Señor.

11 —Anda, ve a la casa de Judas, en la calle llamada Derecha, y pregunta

por un tal Saulo de Tarso. Está orando,

12 y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y

pone las manos sobre él para que recobre la vista.

13 Entonces Ananías respondió:

—Señor, he oído hablar mucho de ese hombre y de todo el mal

que ha causado a tus *santos en Jerusalén.

14 Y ahora lo tenemos aquí, autorizado por los jefes de los sacerdotes,

para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre.

15 —¡Ve! —insistió el Señor—, porque ese hombre es mi instrumento escogido

para dar a conocer mi nombre tanto a las *naciones y a sus reyes como al pueblo de Israel.

16 Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi nombre.

17 Ananías se fue y, cuando llegó a la casa, le impuso las manos a Saulo y le dijo:

«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino, me ha enviado

para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.»

18 Al instante cayó de los ojos de Saulo algo como escamas, y recobró la vista.

Se levantó y fue bautizado;

19 y habiendo comido, recobró las fuerzas.

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