Blog Pastoral

¿Y en caso de violación?

y en caso de violacion

La semana pasada se aplazó la discusión en el Congreso respecto a la legitimación del aborto. De acuerdo a la última encuesta CADEM, el 69% de los chilenos estaría a favor de aprobar la normativa en sus tres causales. Una de ellas en particular (y quizás la que más controversia genera) es la que me ha hecho reflexionar en los últimos días: el aborto en caso de violación.

Creo que de fondo está la buena pregunta ¿Cuál es la mejor forma de ayudar a una mujer con un embarazo producto de una violación? Antes de responderla, creo que debemos intentar responder la pregunta más obvia de todas: ¿porqué quisiera abortar ese niño (a) producto de violación? y luego algunas subsidiarias: ¿De qué se quiere librar la mujer al abortar? ¿Se quiere olvidar de una manera pronta la violencia y humillación del ultrajante machismo perpetrado por el violador y no cargar con ese recuerdo cada vez que ve su vientre? o ¿Prefiere abortar para vindicar su rol de persona independiente, rol que fue robado en la violación? ¿Prefiere abortar para continuar con su plan de vida previo, plan que fue robado por la violación? ¿Hay alguna otra razón que no haya mencionado?

La violación es tan denigrante que incluso cuesta hacer las preguntas correctas y aún más, responderlas con claridad. Pero propongo que debemos sumergirnos en las respuestas para poder identificar si efectivamente el remedio dará el resultado esperado.

¿Podrá el aborto ayudar a olvidar la humillación perpetrada contra la mujer? ¿puede el aborto, vindicar la independencia sexual de la mujer? ¿puede el aborto ayudar a la mujer a seguir con su plan de vida tal cual era antes de ser abusada?

Acá sólo levanto las preguntas y podríamos ir a fondo en cada una de ellas. Desde mi punto de vista, es ingenuo pensar que el aborto pueda lograr alguno de esos resultados y la razón es simple: el aborto siempre dará por vencedor al violador. Es ponerle la corona al violador y reconocer su triunfo. En el caso de legalizar el aborto en estas circunstancias, la mujer con la ayuda del Estado y un equipo médico, le estarán diciendo al violador que el ciclo de humillación, violencia y opresión que él comenzó concluirá cuando se le impida nacer a un tercer sujeto que no tenía responsabilidad en este asunto.

En otras palabras, su influencia opresora tiene ondas expansivas hasta una segunda generación de individuos.

Por eso propongo que la manera de ser libre de los terribles efectos de la violación sea otro, no el aborto. Y quizás, la respuesta va en que el Estado decida robarle la corona al violador, recibir a este “OTRO DEPENDIENTE”, le proponga un futuro y afirme a la mujer con un programa de acompañamiento serio, financiado por AUGE y a largo plazo que hasta podría estar asesorado y en colaboración con corporaciones privadas sin fines de lucro dedicadas a tiempo completo a este tipo de casos. Las instituciones que trabajan con mujeres con embarazos no deseados afirman que un 85% de las mujeres que reciben apoyo en casos de violación, deciden tener a sus hijos y restablecer sus vidas. Ellas demuestran con sus vidas que lograron, con la ayuda de una comunidad de apoyo, vencer el odio recibido con amor contra-cultural.

Acerca del Autor

Cristóbal Cerón

Cristóbal Cerón

Soy cristiano y estoy casado con Alejandra, con quien tenemos tres hijas. Soy periodista y bachiller en teología. Llegué a la Iglesia Anglicana cuando tenía 14 años y recuerdo que me gustaron 3 cosas de las reuniones dominicales: la gente cantaba con pasión, el “sacerdote” era casado y se enseñaba la Biblia versículo a versículo de manera tal que la podía entender. Desde entonces, he estado comprometido en diversos grupos de jóvenes. Cuando estaba en la universidad tuve un encuentro personal con Cristo que cambió el rumbo de mi vida. Mi pasión por los jóvenes nunca ha cesado y es por eso que Dios puso en mí el deseo de comenzar una iglesia en el centro de Santiago. Es ahí donde, a diario, pasan cerca de 350 mil estudiantes y muchos de ellos aún no conocen el mensaje transformador de Jesús.

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